25 may. 2017

Vida.

Vida es saber que me voy dentro de cincuenta días al país más maravilloso del mundo.
Vida es empezar de cero todas las veces que quieras.
Vida es tener la oportunidad de cumplir tus sueños.
Y hacerlos realidad.

Vida es seguir cumpliendo años.
Y hacerlo a tu lado.

Vida, es darte cuenta de que no te pasa nada.
De que los pocos problemas que tienes,
existen debido a la actitud con la que afrontas las cosas.
Pero estás viva. Y sana. Y debes ser feliz.

Vida es tener a las amigas más maravillosas del mundo.
Aunque estén lejos, están.

Vida es tener familia.
Que no será perfecta, ni la mejor,
pero es la mía, 
y eso es suficiente.

Vida es saber enamorarse.
Y hacerlo de ti.

Vida es saber luchar,
y vivir a pesar de los demás.

Es estar contigo,
ahora,
pese a todo.
Y seguir haciendo historia.

Vida es todo el futuro que tenemos por delante
para ser, creer y vivir.

Vida será todo cuando estés tú,
y cuando no,
vida será todo lo que se me ponga por delante.

Porque jamás,
jamás de los jamases,
volveré a dejar pasar
ni una sola oportunidad más.

Vida eres tú,
y yo contigo.

Vida, soy yo y mi historia.

Y tengo muchas ganas de seguir escribiéndola.

Will you be my one?

Esto no es lo que necesito.
Ni sufrimiento, ni dolores de cabeza, ni tener que llorarte para que nos veamos. No busco a alguien que no me demuestre que está conmigo cada día, que me quiere y sobretodo, que me respeta.

No necesito tenerte en mi vida si no voy a ser más que un segundo plato. Y si no vas a saber hacerme feliz.

Yo cometo fallos. Muchos. Créeme que lo sé. Pero si estoy con alguien, estoy con él al cien por cien. En lo bueno, en lo malo y lo peor. Y eso es también lo que espero recibir.

Necesito un amor de verdad.

Un amor que me haga levantarme feliz por las mañanas. En el que irse a la cama enfadados no sea una opción, y en el que nos importe lo que sienta el otro, porque así es como las relaciones se sacan adelante.

Necesito un amor incondicional. En el que pensemos que estar separados va a ser el peor de los males, pero que confiemos tanto en el otro que cada día lejos, también cuente.

Necesito un amor que nadie entienda. En el que discutamos por gilipolleces, pero nos queramos tanto que sea inevitable acabar juntos la noche. Sea donde sea. Estemos donde estemos.

Un amor verdadero, absurdo, incondicional y que nos consuma. Pero en el que siempre encontremos la forma de volver al lado del otro, porque sabemos que no hay nadie más que sepa hacernos sentir así. Ni que sepa hacernos querernos a nosotros mismos por encima de cualquier otro, incluso él.

Y por último, necesito un amor real.
Una historia que sea nuestra, irrepetible, indescriptible, que no haga falta contar. Una historia sin etiquetas. Una historia que vivir. Juntos.

Nuestra historia. Que no será la mejor, pero será nuestra. Y con eso es suficiente.

Se acabó.

Me he ido por la puerta de atrás,
pero me he ido.

Ya no sabía a qué más agarrarme para quererte un día más.
Ni tú sabías como dejar de dolerme.

Ya no podía despertarme de nuevo
echándote de menos.
Ya no podía seguir esperando que fueras alguien que jamás serás.

Tú eres tú con todas tus mentiras y verdades. Con todas tus virtudes y defectos. Con todos tus quereres y "te quise".

Pero yo ya no podía seguir siendo yo estando contigo.

Siempre que decidías volver, te abría las puertas. Siempre me hacía un poco más fuerte. Y sabía como volver a vivirte sin demasiadas expectativas.

Pero ahora...
Ahora ha sido imposible.

Estaba en carne viva. Abierta en canal. Vulnerable.
Mi corazón a la vista de todos. Y tú, haciéndolo pasatiempo.

Acabaste conmigo e hiciste tóxica la esperanza.
Y de mis primeras veces en mucho tiempo, un circo.

¿Sabes hacía cuánto no decía "te quiero"?¿O lo mucho que me cuesta siempre hacerlo?
¿Sabes las veces que me desperté de madrugada y toqué el lado izquierdo de la cama esperando encontrarte?
¿O la de veces que quise que esto fuera un sueño... y poder despertarme feliz y sin ti?

Nunca te has preocupado por saber cómo estaba. Ni tampoco por saber cómo es mi vida. Incluso cómo soy yo.

Para ti solo soy un conjunto de "dar por echo" que jamás conseguirás descubrir si son o no verdad, porque no hay nadie más que tú más allá de tus paredes.

Se acabó.

Se acabó sin empezar el amor. Y apareció sin deber la tristeza.

Y recuerda, que pese a todo te quise y te quise querer.
Solo espero que tú no lo hagas cuando yo ya me haya ido.

Adiós.

23 may. 2017

Vulnerabilidad.

Ya no sé cómo me he acostumbrado a vivir con esa parte de mí que heriste cuando te fuiste la primera vez. 

La que siempre acaba creyendo que la culpa de todo ha sido suya, y que esta vez será la definitiva y no volverás.
Pero no, siempre vuelves.
Sales y entras en mi vida como Pedro por su casa. A tu antojo.
¿Alguna vez te has parado a pensar en todo lo que eso conlleva para mí?


Cada vez que vuelves todo se hace más intenso.
¿Sabes, la última vez que te fuiste, lo que me costó dejar de verte en cada rincón? ¿Sabes que siempre me vienes a la mente cuando alguien menciona tu nombre? ¿Y lo que tardé en dejar de esperar un último mensaje?


No sabes nada sobre las veces en las que he pensado en ti al pasar por el sitio en el que nos conocimos, o por tu calle. Ni de cuando me venía tu olor aun estando en otra ciudad diferente.
No sabes nada de las veces en las que he deseado que estuvieras a la vuelta de la esquina. Ni del miedo que me daba poder encontrarme contigo.


En todos estos momentos, siempre deseé volver al pasado y haberme comportado de otra forma. Por si esa otra forma era la que habría marcado la diferencia. Porque me culpaba de todo lo que había pasado.

Hoy, seis años después de conocerte, sigo enganchada a ti como a la mejor de las drogas.

Hoy, sé que no todo es mi culpa, a pesar de que sigo intentando cambiar por ti.

Hoy, mi cerebro sabe cuál es el camino correcto y por qué puerta me tengo que ir, pero el imbécil de mi corazón sigue agarrado a ti con uñas y dientes.

Hoy, sigo queriendo alejarme de ti, en esta cuarta vez que has decidido volver, pero con la esperanza de que volvamos a encontrarnos.

Hoy, sé que ni 'destino' ni 'conexión' son palabras para nosotros. Que lo único que nos describe es 'toxicidad'.

Hoy, rezo por ser fuerte. Rezo por poder quererme tanto como lo hago contigo, y por fin, escribir también un punto y final en nuestra historia.

Hoy, espero dejar de pensar en todo lo que nos queda por hacer y nunca haremos, para darme cuenta de que ahí fuera hay alguien dispuesto a recorrer el mundo conmigo.

Hoy, busco fuerzas suficientes para decir 'no' a la esperanza más dolorosa de mi vida.

Hoy te pido que ceses en tu egoísmo. Y que me dejes volar, con las mismas alas que rompiste cuando quise volar a tu lado.

Estoy harta de tus falsas ilusiones, los castillos en el aire y las lágrimas vacías que lloras cuando me voy. (O cuando lo intento)

Estoy harta de no ser capaz. De toda esta vulnerabilidad que me consume cuando me vives. De toda esta tristeza que debo llamar amor.

Mi yo cuerdo, se debate entre gritarte todo el daño que me has hecho, o cortarse las manos para evitar escribirte una vez más.

Mi yo cuerdo es la que te odia por hacerme así. Por hacerme retroceder todo lo avanzado cada vez que vuelves. Por hacerme creer en algo que no existe.

Y la que lucha cada día con esa otra parte, que ya no sé ni cómo llamar, que vive por ti. Esa imbécil que siempre estará dispuesta a abrirte la puerta aunque sea la décima vez que llames.

Hoy, todas mis partes buscan paz. Y todas saben que es imposible encontrarla a tu lado.

Algún día, espero que pronto, nos largaremos a buscarla, terminando por fin esta historia interminable.

Cerrando por demolición mi corazón y mi cabeza, y cambiando todas las cerraduras, para que no puedas volver a entrar.


Jamás.

19 may. 2017

La verdad de nuestra historia.

Ya llevamos muchos meses sin saber del otro, y créeme, se vive mejor así. 

Ya no busco tu coche entre los atascos de Madrid,
ni los bares de Gran Vía me recuerdan a todos esos besos que te di.

Ya no echo de menos tus manos,
ni el asiento trasero de tu coche.

Ya no busco más
de lo que fui capaz de tener.

Ya no escribo cartas que nunca leerás,
ni cuento los días que me quedan para verte.
Porque no volveré a verte más.

Ya no seguimos escribiendo,
porque hace mucho
que vivimos el final.

En todo este tiempo sin ti,
me he dado cuenta de una cosa:
nunca te quise.

Solo quería querer.

Todo fue una farsa, ¿sabes?
Los besos,
las películas,
las cervezas y las fotos perdidas.

Las conversaciones hasta las tantas,
las llamadas de madrugada,
los 'te echo de menos',
y los planes sin cumplir.

Y aunque me da pena decirte,
que todo fue mentira,
fue una de las mentiras más intensas
de mi vida.

No nos pertenecemos,
no estamos destinados,
no hay nada que buscar.
Ni conseguir.

Estoy mejor así.

Solo quería escribirte,
para decirte que
todo está olvidado.

Que no te quise,
pero te quise querer
más fuerte que nunca.

Que no te tuve,
pero te ansié.

Y ya se sabe que las prisas no son buenas,
y las adicciones,
a veces llegan a matar.

Que espero que seas feliz,
y hagas feliz.
Y que dejes que te quieran.

Que espero que no nos volvamos a encontrar,
porque no quiero desenterrarte,
ni que Sergio Carrión vuelva a recordarme a ti.

Que espero que,
solo a veces,
me eches de menos
con las mismas ganas
con las que siempre 
me echaste de más.

Si estás buscando un por qué.

Si no me equivoco,
estás aquí buscando un por qué
al llevar días sin saber de mí.


Estás buscando un por qué,
a que la chica que bebía los vientos por ti
haya desaparecido.

Seguramente estés leyendo esto porque
esperas encontrar en todos estos textos
que nunca leíste,
una última pista.

Pues he de decirte,
a ti y a todas esas personas que siguen
la historia de dos desconocidos desde hace años,
porque ellos sí se dignan a leer,
que el por qué, eres tú.

Tú solito me has alejado de ti.
Tú, que nunca creíste en nosotros.

Tú,
con tus falsos besos, miradas vacías
y falta de tiempo.

Tú,
con tus miedos,
tu cabeza en el limbo,
y tu apreciada soltería.
Ni siquiera te dignaste en aparentar cierto respeto.
¿Y aún buscas un por qué?

Porque tú,
y yo,
éramos la idea perfecta,
en la vida equivocada.

Y es liberador darse cuenta,
que querer a alguien,
también es saber dejarle ir.

Y más,
cuando lo único que hace
es tenerte a medias
y quererte de mentira.

Y porque decidí quererme a mí también.
Porque de momento soy la única que ha sabido hacerlo mejor que nadie.

Y no,
no voy a olvidarte,
no podría.

Solo espero que si te da por volver,
como siempre,
lo hagas cuando sepas lo que quieres dar
y no solo lo que quieres que te den.

Tú eres mi por qué y mi por qué no.

Me he ido en busca de todo el tiempo que me hiciste perder.

La constelación de tus costillas.

Hoy al despertarme, 
por fin a tu lado,
he hecho un gran descubrimiento. 

Tienes mil lunares en la espalda,
que forman una pequeña gran constelación. 

Y es que yo me recorrería 
toda la puta vía láctea,
por poder contártelos 
una vez más. 

Hay algunos que están muy pegados
como si no tuvieran espalda suficiente.
Como diciendo:
"ven, acércate más que ya te echo de menos"
Que me recuerdan mucho a nosotros
cuando dormimos juntos.

Como cuando estamos a menos de veinte centímetros,
y a las cuatro de la mañana
te entra la necesidad 
de darte la vuelta y abrazarme
hasta dejarme sin aliento. 
Y es que todos tus roces
me quitan la respiración.

"Podría ver esto todas las mañanas sin cansarme",
he pensado hoy al abrir los ojos.
Y créeme, espero que así sea. 
Conlleve o no muchas otras cosas. 

Quiero perder la cuenta
de nuestros días,
de nuestro tiempo
Y de tus lunares. 

Y si me canso de contar,
empezar de nuevo. 
Siempre,

pero contigo. 

Ninguna mañana contigo.

Nunca he vivido una mañana contigo.

No sé cómo te tomas el café. 
O si bebes leche o té.

Nunca me has despertado a besos.
Ni tampoco he abierto los ojos al oír
tu movimiento entre las sábanas.

No nos hemos lavado los dientes juntos,
ni nos hemos pedido salir del baño por vergüenza.

Nunca he dormido con tu camiseta.
Ni me la has arrancado al despertar.

Nunca he visto amanecer contigo.

Lo nuestro eran las noches.

(Cuando era)

Y cuando era,
no nos hacía falta la luz.

Nuestros sentidos estaban más que desarrollados
aquellas noches.
Yo diría incluso,
que adquirían características especiales,
cada vez que estabas tú.

Te podía sentir,
aunque estuvieras a metros de distancia.
Te olía aun cuando ya me había ido.
Me conocía cada una de las curvas de tu cuerpo,
y me sabía de memoria tus lunares.
Podía quedarme mirando tus ojos,
o haciéndote cosquillas,
lo que parecía una eternidad.

De noche, solo nosotros,
éramos suficientes para vivir
y sobrevivir,
durante días,
sin nada más que piel.

Parecía ser suficiente,
pero ahora,
sigo echándo(te) de menos,
y alargando la mano al despertar.

Porque dejé de buscar las mañanas,
tapándolas con un 'todavía'
que nunca llegó.

Días grises.

Hoy me he despertado
y hacía un día estupendo,
pero me sentía vacía,
sin ti.

Hoy, 
el sol no ha conseguido 
darle color
a este día gris.

Día gris,
a pesar de que contigo
todo es siempre
blanco o negro.

Día gris,
porque te tengo
a más de trescientos
kilómetros de distancia.

Día gris,
porque aunque estés conmigo,
te siento siempre
a mundos de aquí.

Hoy me he despertado,
he tocado el lado izquierdo de la cama
y no estabas tú.

Y me he puesto a soñar 
con las veces en las que
nada más abrir los ojos,
lo primero que veía
eras tú.

Y me he puesto a pensar,
en el poco tiempo que nos queda,
en todo lo que nunca te dije,
en todo lo que piensas,
en todo lo que dices.

En lo poco que me quieres,
y lo mucho que siento por ti.

Días grises,
porque me doy cuenta de que esto,
nunca fue lo que yo quise.

¿Luchar o dejarse ganar?

Yo ya me doy por perdida,
por conformarme con un amor,
que nunca será suficiente.

Porque ni siquiera,
en los días grises,
yo seré suficiente
para ti.

Contigo, la vida.

Tú,
que llevas veintiún años conmigo.

Tú,
que me sigues sorprendiendo
cada día.

Tú,
que aún no entiendo el por qué
a ponerme delante a personas
que no saben cómo hacerme feliz,
y solo se llevan mi tiempo.

Tú,
que me has enseñado muchas cosas
que nunca me dejas poner en práctica.

Tú, vida,
que eres lo más valioso que tengo.

Hoy te pido,
sé feliz conmigo.

Salta,
déjate vivir.

Arriésgate,
que jamás te soltaré la mano.

Hoy te pido,
que me dejes ir de la mano de alguien,
aunque solo sea un trozo del camino,
que quiera seguir aprendiendo conmigo.

Hoy te pido,
que me dejes ser feliz.

Deja de tener miedo,
yo lo hice hace mucho tiempo.

Permítete sentir.
Permítete querer,
y ser.

Tú,
que eres todo lo que tengo.
Dejame ser,
todo lo que quiero ser.

Estamos en las puertas
de una aventura increíble,
así que por favor,
dile al cerebro que calle,
al corazón que se prepare,
y demos juntas este paso.

Sigamos escribiendo nuestra historia.