26 abr. 2017

La relatividad del tiempo.

Supongo que todos os habréis dado cuenta de que cuando no tienes nada que hacer y estás aburrido en casa, todos los días son eternos domingos de hastío; pero que cuando estás ocupado con algo divertido, que te gusta o simplemente pasando un rato con alguien que te hace sentir bien, el tiempo vuela.

Bien, pues hoy quería hablar de como afecta el amor al tiempo. De los nunca, los pronto y los para siempre. De los amores a distancia y la distancia al amor. De los miedos, de la vida y de la relatividad. De ti, de mí y del futuro, aún inexistente.

¿Alguna vez habéis dejado pasar a una persona porque creíais no tener el tiempo suficiente para estar con ella? ¿Os habéis alejado de alguien porque veíais el amor como algo muy lejano? ¿Quizá porque "el amor no es lo tuyo"?¿Os separaba algo?¿O alguien?

¿A qué distancia están tu cabeza y tu corazón?¿Cómo de lejos has llegado a estar de tus sueños?¿Cuánto cubre esa barrera que creías buena idea y solo te ha ido alejando más y más de quien realmente quieres ser?

Vivir y sentir van de la mano.

Jamás me arrepentiré de lo que viví, porque todo me enseñó algo. He aprendido que sentir, en su justa medida, no es algo malo. Que si aún sigues creyendo en el amor, habrá veinte personas antes que LA PERSONA que te abandonarán, jugarán contigo y te romperán el corazón. Personas que te harán dudar, te harán dejar de creer y a veces, te convertirán en un insensible. Un miserable.

Hasta que llegue alguien con tiempo.

Tiempo para esperar. Para rascar tus muros. Para destrozar hasta la puta última piedra. Tiempo para demostrarte lo que siente. Lo que quiere sentir. Lo que quiere saber y aprender contigo. ¡Joder! Tiempo para hacerte ver que sentir no siempre es malo. Que se puede volver a querer, ¿sabes? ¡A creer!

Vendrá alguien con tiempo suficiente para hacer de un pronto un siempre, y de un nunca un hasta luego. Alguien que ya haya destruido sus propios muros por ti. Alguien a quien no le importe esperar un año más. Y que no vaya a rendirse. Alguien que viva este presente, a tu lado, a pesar de que haya que pulirlo. Pero que no tenga prisa, y el futuro no le parezca una carga, sino una página en blanco.

Vendrá alguien que quiera hacer de esta historia un libro. Y que consiga hacerte ver, que volver a ser feliz no era imposible.

Vendrá alguien como yo, contigo. Como tú, con ella. Como él, consigo.

¿Escribimos juntos?

25 abr. 2017

Siempre duele hacer las maletas para irte de alguien.

A pesar de que creo que saber escribir lo que sientes y que algunos se sientan identificados con ello es un gran logro,
también es cierto que se suele escribir cuando tienes algo rondándote la cabeza. Lo que no siempre es buena señal.

Y yo ya llevaba mucho tiempo sin escribir.

Me gusta revisar mi blog porque cada texto es una persona, un momento concreto, y siempre me acuerdo de lo que sentía entonces (aunque ahora piense que era una imbécil monumental)

Y en gran parte de él, hablo de ti.

Hace un tiempo leí un texto que decía algo así como que en la vida tenemos dos amores verdaderos.
El primero, es esa persona con la que creas una vida, te casas y tienes una familia.
Y el segundo, es ese que te acaba de venir a la mente. Esa persona que ha hecho de tu vida una montaña rusa. Esa persona que ha llenado tus días de idas y venidas durante años, y que siempre te ha llevado de cabeza. Esa persona, esa historia que te hacía repetirte continuamente "se merece una oportunidad más, porque ¿y si...?¿y si es él?"

No sé si todos estamos destinados a vivir una relación así en nuestra vida, realmente espero que sí.
Y es que hay cosas que te llenan de energía aunque no sean siempre posibles ni fáciles.
Y para mí estas historias lo son: Imposibles que merece la pena vivir.

Tú eras mi imposible. Eras mi 'y si...'
Y aunque jamás me arrepentiré de haber intentado ser feliz a tu lado, hay cosas que no se pueden alargar eternamente.

Y es que si algo tienen estas historias de amor llenas de miedo, es que duelen. Mucho. Siempre. Aunque hayas cambiado. Aunque cada vez que os reencontréis te sientas una persona diferente y más madura. Siempre duelen. Y eso, es algo a lo que hay que saber sobrevivir.

El miedo es una, por no decir la única, razón de que existan los muros, las barreras y los arrepentimientos.
Y realmente creo que si este tipo de historias no terminan de fluir, es porque uno de los dos está realmente aterrorizado.

¿Tener miedo a ser feliz?, pensarás, ¡qué tontería!

Pues sí, pasa.

El miedo es un mal mayor. Te nubla la mente. No te deja salir de tu zona de confort. Te corta las alas. Te impide crecer. Y a veces, te aleja de todo eso que siempre quisiste, aunque solo estés a un paso de conseguirlo.

Intenté romper tus muros, intenté meterme dentro, intenté demostrarte que crecer juntos era una buena opción, pero el miedo es lo que hace de esto un imposible, y ahora es tiempo de marchar.


Todavía me queda otro amor por vivir.

24 abr. 2017

Fuera de juego al amor.

Creo que la diferencia entre decir y hacer, es una de las cosas que más me preocupan en el mundo.
Hemos dejado de sentir. Hemos dejado de creer que alguien más que tú mismo merece ser feliz. Somos egoístas. Ahora pensamos "qué voy a hacer yo por los demás cuando ni siquiera yo tengo todo lo que quiero".
¿No te has parado a pensar en que quizás no lo tengas porque no tienes huevos a salir a buscarlo?
Nos cerramos en banda, dejando y alejando a todos los que nos quieren.
Un fuera de juego al amor y a los sueños.

La diferencia entre decir y hacer, puede regalarte muchas cosas: al amor de tu vida, un viaje que jamás te atreviste a hacer, un trabajo diferente a ese que no te hace feliz, un piso nuevo, una familia numerosa... pero sobre todo, puede hacerte creer en ti mismo. Y puede hacerte ser lo que quieres ser, y no lo que te digan que debes ser.

No vale que digas que te gustaría ser cocinero, si no eres capaz de meterte a la cocina y crear algo, aunque al principio no sea maravilloso.
No vale que digas que no eres suficientemente feliz en tu trabajo si no quieres perder un sueldo fijo, por vago, solo por no salir un día a repartir currículum e intentar encontrar algo mejor. Algo "de lo tuyo".
No vale tampoco que digas, que no sabes lo que quieres ser de mayor, y que no explotes todas y cada una de tus cualidades para averiguarlo.
No vale que me digas que te importo, si a los dos días me dices que no le diste la importancia suficiente a dejarme plantada por irte con tus amigos.
Y sobre todo, no me vale que me digas que quieres una vida a mi lado, cuando para ti, una vida conmigo no pasa de la semana y media.

Lo que hay que hacer es creerse lo que quieres. Admitirlo aunque de miedo. Demostrarlo. Como sea. Simplemente a tu manera. Y entonces, por si no se habían dado cuenta, decirlo de nuevo.
Esta vez, con palabras.
Porque ¿sabéis?: Los actos también hablan.

No hay que jugar con los sentimientos de la gente solo porque no sepas qué hacer con los tuyos.
Que de ilusiones no se vive, pero con ellas sí. Y es una putada vivir agarrada a la esperanza de cumplir algo que no existe.
Y que bendito sea el que sabe lo que quiere hacer con su vida, pero por lo menos, saltad, vivid, experimentad y disfrutad para intentar averiguarlo.

Todo empieza por pensar, sigue por convencerse, decirlo(y)hacerlo. Porque son dos cosas que van de la mano: hablar y demostrar. Y jamás arrepentirse. Porque todo lo que hagas y todo lo que hiciste, te hará ser quien eres hoy. 
A veces los errores también te guían hacia el camino correcto.

Así que, yo prefiero demostrar(me) que quererte lo que te quiero es suficiente, que el siguiente paso depende de ti, y que sino, habrá otro en el mundo que sepa completar este camino conmigo.
Prefiero demostrar(me) que los sueños se cumplen y dejar de vivir en ojalás. Prefiero saltar, viajar, vivir y romper todos los límites sociales que jamás me dejarán crecer y ser quien quiero ser. Quien poco a poco, ya soy.

Sí, prefiero vivir.
Y perder por intentarlo y no por engañar a nadie con palabras vacías. Ni siquiera a mí misma.
Así que arrepiéntete tú, yo lo hice todo queriendo. Y seguiré intentándolo cueste lo que cueste.
Todo.

10 mar. 2017

Carta a mi futuro marido.

Vale, romperé yo el hielo: hola

Me llamo Pilar y te escribo esto con 21 años. El 10/03/2017. Encantada.

Sé que no nos hemos visto todavía y que no sé cuando lo haremos ni donde, solo espero que no falte demasiado.

Tampoco sé de qué color tendrás los ojos ni si serás rubio o moreno, ¡ni dónde vivirás! Porque tengo la maravillosa sensación de que serás de fuera: Roma, Australia, California...

(que sea California, que sea California, que sea California...)


Lo que sí sé es que eres una persona muy paciente, cariñoso e inteligente,que te gusta viajar tanto como a mí y seguramente en este punto de la relación ya habremos cogido muchos aviones juntos.

También sé que eres maduro y abierto de mente, que sabes respetar y querer, que no eres egoísta ni egocéntrico. Que sabes hacerme reír y hacerme sentir especial. Que sabes demostrar que me quieres, aunque no me lo digas a todas horas. Y sobre todo, que eres sincero. Siempre y ante todo.

Lo único que puedo ofrecerte es mi amor incondicional, así que si vas a compartir el resto de tu vida conmigo, por favor, que sea siempre con la verdad por delante.

Como ya he dicho antes, sé que eres paciente. ¿Que por qué? Porque conmigo es necesario: para sobrellevar mis elecciones inesperadas de un nuevo hobby, mis ganas continuas de viajar a mil sitios, mis mañanas haciendo horarios que nunca voy a cumplir, mis "he pensado que..." cada media hora, mis cambios de humor, mis días malos y días de regla (que no son lo mismo), para aguantar que te diga que te quiero hasta aburrirte, para escucharme berrear la nueva canción de Justin, y hablarte, como si me fuera la vida en ello, de mi nuevo descubrimiento... sea cual sea, y sobre todo prepárate para mis noches filosóficas.
Definitivamente, tienes un don. Gracias.

También, porque aunque a lo mejor no te guste, sabes darme ese tiempo para mí que tanto necesito.
Sabes que me gusta ir de compras sola, que la cocina es mi territorio cuando empiezo a cocinar, que me puedo pasar días enteros leyendo, sin hablar con nadie y pensando en la historia hasta que acabo el libro y corro a contarte lo que me ha parecido, que puedo pasar días sin usar el whatsapp... Y que eso jamás significará (si no te lo he dicho ya) que me pasa algo contigo.

Ya sabes que soy muy casera: puedo pasar dos días sin salir de casa, mi mejor plan es peli/serie, pizza y manta, me encanta estar con los míos y prefiero mil veces tomar unas cañas o una cena en casa a salir de fiesta.
Tendremos opiniones distintas, pero espero que el gusto por esto lo compartamos.

También tengo que decirte que tienes la sonrisa más maravillosa del mundo.

¡Ah! Y no me gusta el futbol, lo siento.

Además algo que me encanta saber, es que no te importa lo que piense la gente de fuera. Que las únicas opiniones que te importan son las de los tuyos.

Espero que tu familia te quiera tanto como les quiero yo a ellos. Te aseguro que la mía también lo hace.

Y hablando de familia...

Siempre he querido tener dos hijos. Aunque tengo la sensación de que caerá alguno más. Seremos una gran familia.

Seguramente tengamos un perro y algún que otro animal más. Y dime por favor, que vivimos en la playa...

Sé que me quieres, sé que tienes ganas de ser feliz conmigo porque ¡¿hola?! estamos casados. Jamás pensé que llegaría este día, a pesar de que ha sido uno de los más esperados de mi vida. Así que gracias por hacer muchos de mis sueños realidad.

Tengo que decirte que en este punto de mi vida, siento una cierta aversión a los hombres, así que siento decirte que vas a tener que esforzarte más de lo normal. Pero te prometo que valdrá la pena, así que no te rindas. Por favor. Lo vamos a conseguir.

Te espero.

P.

2 mar. 2017

I wish.

No me importa pasar las horas muertas en el aeropuerto, porque hay muchas primeras veces en ellos. Tanto para mí, como para el resto.
Porque cada minuto me da la oportunidad de imaginar para quién serán las flores que lleva aquel chico, a quién esperará esa chica que graba expectante en la puerta de llegadas, adónde irá esa persona que como yo, lleva más de dos horas sentada en la silla de al lado, o si todos los que subirán en un rato a su avión tendrán a alguien esperándoles a su llegada...
Hoy me he dado cuenta realmente de lo mucho que me apasionan los aviones, los viajes y los aeropuertos. Mucho más de lo que ya lo hacían.
Los aviones son unas máquinas complejas llenas de ¿cuantas? ¿200 vidas?... máquinas llenas de vida, de historias, de sueños, de corazones rotos, de nuevas oportunidades, de familias destrozadas, de injusticia, de miedos... máquinas que incluso algunas veces son capaces de quitarte toda esa vida que te creías con derecho a vivir eternamente como si fueras invencible.
Me parecen realmente poderosos.
Y decir que tengo un tatuaje de un avión "porque me gusta volar" no tiene nada que ver con lo que de verdad me transmite.
Siento admiración.
Dicen que viajar es lo único que pagas con dinero que te hace verdaderamente rico, y no puedo estar más de acuerdo.
Tengo muchos planes en mi vida. Una vida "nómada" que aunque no se guíe por los estándares habituales, sé que me va a dar muchas cosas buenas y que me va a enseñar a ser una persona de la que estaré realmente orgullosa, que dejará de darle importancia a nimiedades y seguirá valorando aún más lo que de verdad LE importa.

10 feb. 2017

Far far away.

Iba a empezar este post hablando de las relaciones a distancia, y he descubierto que las peores son las que se tienen con uno mismo.

Hay momentos en los que te alejas de ti y te sientes perdido. Sientes que no estás siguiendo el camino correcto, que te estás tomando una pausa innecesaria, que estás perdiendo el tiempo. Sientes que estás defraudando a todo el mundo. Y eso, señores, duele más que cualquier otra cosa.

Pero ¿sabéis qué?
Llamadme ingenua, inmadura o lo que queráis: yo sigo creyendo en el destino.

Y sé también, que tomar un camino más largo no significa que no vayas a llegar a tu meta. Sea la que sea.
Sé que si tienes que ser algo en la vida, lo serás. Cueste lo que cueste. Todas las decisiones que tomes en la vida te llevarán a ello, las veas correctas o no. Y una vez allí dirás: Esto era, y mereció la pena.

Y no me digo esto a mí misma para justificar mis recientes decisiones, sino porque realmente creo que todos tenemos un destino. Un destino que se forma con todos los pasos que damos a lo largo de nuestra vida, con todas las frases que decimos, los gestos, la gente a la que despreciamos, a la que queremos y a la que amamos, (que no es lo mismo), con todos los viajes y todos los '¿y si...?' que nos decidimos a cumplir.

Y puede parecer que lo estás haciendo mal, pero tienes mucha vida por delante para hacer lo que se debe hacer. Lo que siempre te han dicho que debías hacer. Porque ¿qué pasa con lo que realmente quieres? Jamás estará mal lanzarse a cumplir tus metas, sean las que sean. La vida es muy larga. Y si no lo fuera, al menos la habrás terminado haciendo lo que te gusta.

Por eso hoy, llego a dos conclusiones: 

que sentirse perdido por decidir cambiar de rumbo, tomar las riendas de tu vida, y cumplir todos tus propósitos es una gran tontería. Aunque admisible debido a toda la mierda que te mete la sociedad en la cabeza acerca de "lo correcto y lo que todo el mundo hace para "ser feliz" y tener una vida completa". Lo cual se resume en: pasarte mitad de tu vida sentado en una silla haciendo caso a un señor que te cuenta cosas que no te van a servir para nada, mientras piensas que algún día serás tú ese señor al que hagan caso; para acabar de nuevo sentado en una silla, un poco más cómoda quizás, la otra mitad de tu vida, haciéndole caso a otro señor aún peor que el anterior y ganando una miseria para tener dos hijos, un coche, una hipoteca, una mujer y ningún principio y/o propósito más que no convertite en un señor gordo y feo, y no ser despedido.

Y la segunda conclusión a la que he llegado hoy, es que todo este tema me indigna tanto que he perdido completamente el hilo de lo que realmente os quería contar. 
Que es que, aunque llevo diciendo mucho tiempo que odio las relaciones a distancia (sin haber vivido ninguna más que las que he tenido conmigo misma alguna que otra vez), me he dado cuenta de que cada vez hay más gente que se conoce por redes sociales y que tienen relaciones satisfactorias. Muy a mi pesar, ya que para mí eso es más un retroceso social que un avance. 
He visto como la sociedad ha avanzado conforme lo ha hecho la tecnología, y que lo único que se necesita para tener una relación satisfactoria es confianza. Aunque sea a miles de kilómetros de distancia. 
Y además vuelvo al tema del destino: quizás la persona que te corresponde vive al otro lado del mundo. Si es así, todo se pondrá de vuestra parte para juntaros. 
Aunque no os lo van a dar todo hecho: que funcione o no ya depende de vosotros.

Y lo mismo con uno mismo. Y con la vida.

Confianza, esfuerzo y ganas, muchas ganas.
Yo las tengo... ¿y tú?

23 dic. 2016

2017, mismos sueños y diferentes errores. ¿O es al revés?

Ya he vivido veintiún fines de año, y unos cuantos fin del mundo. También he pensado un par de veces que la vida se acababa porque ese dolor me acabaría matando, y ha habido gente que ha huido de mi vida llevándose un poco de ella consigo. 

Ya he vivido veintiún fines de año y como cada diciembre sigo pensando en si estoy haciendo bien las cosas. 
En si estoy viviendo de una forma que vaya a hacer sentirse a mi familia orgullosa de mí. A mis amigos, felices de tenerme a su lado. Y a mi pareja paseando de la mano por la calle, con ganas de que la gente sepa con quién está. 

Pero la verdad es que no: Hay poca familia, menos amigos y ninguna pareja. 

Y es que no sé lo que estoy haciendo y eso es lo que más me gusta. Que me equivoco al menos dos veces al día. Que fallo. Que repito de curso, acabo relaciones y dejo cosas sin terminar. Que no tengo prisa. Que no hago lo que los demás quieren que haga. Que no vivo acorde con lo que se ve bien. Ni se me va la vida por conseguir un papel que acredite que he pasado otros cuatro, cinco o seis años de mi vida haciendo como que estudiaba algo que no me va a servir para nada. Que no me gusta esta sociedad, ni su forma de pensar, ni sus prejuicios. Que prefiero estar sola a mal acompañada. Y es que una foto en Instagram no te va a hacer más feliz. Nunca entenderé a la gente que vive rodeada de personas por pura apariencia y realmente están solos. 

La verdad es que soy más de amigos que de familia. Y ya no me quedan muchos de ninguno de los dos. Que la gente se muere, se enfada, se escapa entre tus manos y a ti no te queda más remedio que seguir viviendo. 

Que me gusta ir al cine sola, quedarme en casa dos días seguidos, ver películas de llorar para llorar, empezar proyectos solo por la ilusión de creer que todo es posible. 

Me han hecho perder la fe, pero siempre tendré esperanza. En el amor, en las personas, en la vida. 

Llevo veintiún fines de año pensando que el siguiente será mejor, que tendré suerte. 
Pero la suerte no existe. 

La respuesta a todo es hacer lo que realmente quieres hacer, aun a riesgo de cagarla. Aunque no sepas hacia dónde te va a llevar. Por que no hay fallos, sino lecciones. Porque quedarte en casa protegido no te va a hacer más feliz. Ni seguro. Hay que caerse para aprender a levantarse. 

La vacuna de la vida es la indiferencia. Es pensar que no gustarle a la gente está bien, porque estás haciendo las cosas como a ti te gustan y no como esta sociedad de mierda te ordena. 
La vacuna de la vida es querese a uno mismo y no esperar toda la vida a que alguien lo haga por ti. 

Viaja a riesgo de quedarte sin dinero. Sé sincero. Sé selectivo. Aprende a ver que nadie es imprescindible y que siempre habrá alguien capaz de apoyarte y quererte más que ese gilipollas. No te quedes sin hacer cosas por no tener compañía. Sal de fiesta aunque sepas que al día siguiente no podrás moverte. Hazte a la idea de que la gente no sabe comprometerse. Así que ama aunque no sea para siempre porque nunca sabes si él también es uno de los que aún no ha perdido la esperanza. Conoce gente nueva. Preguntate cosas sin sentido. Escribe. Lee. Canta. Vive

Feliz Navidad. 

22 nov. 2016

Tu A, mi X.

El amor: el gran problema de mi vida. 


Creo que quien me ha hecho, ha decidido que ser una de las personas más románticas del mundo, y la menos afortunada en este ámbito, era una magnífica idea. 

Y dicen que soy diferente: más sentida, más romántica. Que se agradece ver que hay personas que todavía creen y son capaces de comprometerse. 
Una soñadora empedernida. 

Todo esto me parece un poco contraproducente, porque se supone que tendría que ser algo bueno... ¿no?

Lo importante de esto es que además de saber que no, que no lo es; la vida me ha dado la magnífica cualidad de ser "una soñadora literal". De tener una imaginación de caballo y de poder escribirlo después. 

Hoy he soñado con el: mi A de tu azul, mi miedo y mi X más compleja. 

Era un principio nervioso e ilusionado. Unos ojos cautivadores, unas manos capaces de tocar también mi interior hecho mástil, dos corazones de seis cuerdas y tres besos más que inocentes. 
Era un sueño. 

Noche cerrada en Madrid. Nieve. Triángulo amoroso no recíproco. 
Él enamorado de mí, yo de ti, y tú... ¿Tú de quién?
"De mi no, eso seguro. No tengo tan buena suerte."

Pero ¿y si? ¿Sabrías llevar bien que las cosas salgan como esperas?

Era nuevo, nuestro, inesperado...

Escondidos tras las casetas de madera de Ópera. Tan escondidos como lo que llevaba por dentro. 
O llevo. 
Porque era todo,
pero sobre todo era eso: 
un sueño. 

14 nov. 2016

Ya no.

Hace mucho que no hablamos, así que seguramente veas esto tan fuera de lugar, como veías todo lo que hacía antes. 
Y no, no vengo a echarte nada en cara. 

Han pasado... ¿cuánto? ¿tres meses? Y ya no sé si se me ha hecho largo o no, porque hubo un momento en el que por supervivencia, paré ese reloj que me recordaba una y otra vez lo lejos que estabas de mí. 

No quiero darte pena, ni hacerte sentir mal... pero ¿recuerdas qué era lo que más nos caracterizaba? 
Que podíamos hablar. 
Teníamos la necesidad de compartir los logros con el otro aunque lleváramos meses sin vernos, y de explicar y reexplicar todo lo que teníamos en nuestras cabezas, para hacernos más cercanos. Más transparentes. 

¿Crees que fue eso lo que acabó con nosotros?

No sé por qué no volvemos. 
Por qué no intentamos continuar con esta historia que parecía hecha a medida. 
Por qué. 
Por qué decidimos dejar de luchar y de creer que la vida nos juntó por una razón. 
Por qué tú y yo ya nunca más. 

Hoy te he visto, ¿sabes? 
Y no me he querido acercar a ti, porque ya no eras tú. 
Te he mirado a lo lejos con ese abrigo que tanto te gustaba y las prisas que llevabas siempre camino a Moncloa, pero no te he reconocido. 
No eras tú. Y ya no había un nosotros. 

Supongo que te escribo esto para despedirme. 
Por eso de que tienes que pasar página y dejar de pensar en lo que te hace daño para que esa mala suerte que parece perseguirte, se vuelva a ir. 

Como tú. 

Porque hay trenes que solo pasan una vez 
Así que, queridos pasajeros: Última parada, te quise.

En junio, octubre y septiembre hubo un nosotros. 
En abril y diciembre no quedaban ni las cenizas de mi cuerpo ardiente cada vez que me tocabas. 

Y los amortiguadores en los que tanto confiábamos, dejaron de funcionar. 

No sé por qué no volvemos...
pero he decidido que ya no necesito saberlo. 

15 oct. 2016

La extrañeza de ser natural.

Ayer me preguntaron que si hacía mucho que era rubia y mi cabeza comenzó a pensar tanto que me he visto en la necesidad de escribir esto. 

Antes vivía en mi zona de confort. Un día me levanté decidida a cambiar mi vida y a ser feliz conmigo misma y dejar de serlo solo para los demás. 

Soy muy sentida ¿sabéis? Y creo que todos conocéis mi odio a mi ciudad natal. 
¿Que por qué? Porque es todo superficialidad, engaño, falsedad y envidia. 
Parece que nuestra generación ve mejor intentar destruir los sueños del de al lado, que comenzar a cumplir los suyos. 


Como os decía, mis dos últimos años en Zaragoza terminaron por agotarme y decidí comenzar ese cambio en mi vida tiñiéndome de rubia. 

Dicen que siempre, cuando pasa algo drástico en tu vida, lo primero que te cambias es el pelo.

Después todo lo demás vino solo: dejar de sobrepensar, pasar todas las páginas que llevaba acumuladas, hacer lo que me apeteciera sin pensar en el qué dirán, ser sincera, ser yo misma... En definitiva, comencé a ser todo eso que o no os gusta u os parece una completa locura. 

Por eso mismo sé que iba por el camino correcto.

¿Y qué venía a deciros?

Pues que son las 5 de la mañana, llevo tres horas despierta porque hoy no es uno de mis mejores días y aquí estoy, iluminada. 
Y es que no todos los días son buenos. A veces ni siquiera un efecto puede disimular eso que SIENTES. Pero ¿y qué?
¡No es el final!

Estoy cansada de ver todos los días lo felices que parecéis ser. ¿Y qué pasa con todo lo demás?
Hay personas que son puro 'postureo'.
Y mirad que odio esa palabra, pero es la única que puede definirlo. 
Y ojo, que no quiere decir que no se puedan subir fotos de lo que haces, pero NO HAGAS LO QUE HACES PARA PODER SUBIR UNA FOTO. 
¿Entendéis la diferencia?

Me estoy yendo del tema. 

En definitiva, lo único que os quería decir es que las personas son más que un conjunto, una caña o un viaje. También sentimos. Y no me creo que seáis siempre felices porque eso no existe. La felicidad son momentos. Instantes. Y también se pasa mal. 
Sed naturales, es lo único que os va a sacar de esta. 

Y que como ya he dicho antes, aunque hoy no sea tu día y parezca que pasar otro invierno sola va a ser el peor de tus problemas, pasará.

"Los finales también tienen un principio, lo que pasa es que no siempre lo sabemos ver a tiempo."

Sentid, vivid, llorad, amad. ¡Cometed locuras, joder, que la vida está para eso: para vivirla!