20 may. 2015

VI.

Cada día aparecen un montón de personas nuevas en la vida de la gente: el simple hecho de ir caminando por la calle y ver a uno o a otro... Por que ¿quién no te dice a ti que ese chico con el que te cruzaste ayer puede ser dentro de unos meses alguien importante? ¿O esa señora mayor que ayer se cayó en la calle y le ayudaste a levantarse? Todos formamos parte de la vida de muchísimas más personas de las que pensamos.


Hace unos meses empecé a estudiar en un instituto nuevo y de repente treinta personas entraron en mi vida de golpe, y de esas treinta unas decidieron quedarse y otras pasar de largo. 
Meses después por circunstancias tan tontas como estar estudiando en la biblioteca, acabe conociendo primero a dos personas, luego a dos más, y así poco a poco terminé de asentarme en ese grupo de cinco personas que ahora son súper importantes. 🐫
Y de todas: una. 
Tú.

Tú que me has cambiado por completo y me has vuelto a enseñar que es querer, que es soñar y que es vivir.
Tú que llevas ciento sesenta y ocho días haciéndome feliz.
Tú que me has dado fuerza para superar cualquier cosa, que has hecho que el pasado sean solo recuerdos, que me has dado la vida en cada sonrisa, en cada te quiero y en cada beso...
Tú, por mil cosas más, siempre serás mi mejor regalo, mi mejor día, mi mejor casualidad.

El viernes fue tu dieciocho cumpleaños y estos días han estado llenos de sorpresas: tu casa, París, la limusina, la cena, la fiesta... Esta foto muestra como te guío desde la limusina, hasta el bar. ¿Y sabes por qué me gusta tanto esta foto? Porque no solo te guío hasta el bar, sino que te guío hasta tu familia, tus amigos, una sorpresa, un año nuevo y sobretodo porque confiaste cien por cien en mí (a pesar de que te tropezaras con algún que otro bordillo por mi culpa). Quiero que te quede claro que no solo te guié ayer hasta el bar, sino que lo haré siempre en la vida, y tienes esta foto para recordarte en todos esos momentos malos, que siempre, pase lo que pase, voy a estar a tu lado.

Gracias por darme tantísimo.

Te amo.


3 may. 2015

Te quiero.

Cinco meses y tres días.

Hace ya bastante tiempo desde que te vi salir al recreo, con tu sonrisa y esos ojos medio verdes que me encantan,
que me guardaba en secreto que me gustabas de una forma diferente, 
que veía necesario guardármelo para mí, para hacerlo más especial y además porque nunca creí que pudiera pasar algo entre nosotros. 
Hace algún tiempo desde que coincidimos en la biblioteca, me seguiste en Instagram y yo al cabo de unas horas, que por lo que sé se te hicieron eternas, decidí seguirte y pedirte unas clases de guitarra que nunca recibí, pero que me cambiaste por algo mucho mejor: nuestra historia.

Hoy he visto Titanic, ¿sabes? Y con esta película, igual que con muchas otras o noticias más reales que acaban de la misma manera, me he vuelto a dar cuenta de que, lamentablemente, la vida sin ti ya no tendría sentido.
Y digo lamentablemente, porque ya pensé esto antes, años atrás, y luego sufrí muchísimo. Y a pesar de eso, no aprendí.
O quizás sí, quizás significa algo ¿no?
Que si solo contigo me he atrevido a volver a amar, a enamorarme, a dejarme la piel de nuevo... Es porque confío en esto y en ti. Es porque el futuro, aunque esté lejos, planeado a tu lado parece más fácil de llevar.

Mira... Me canso de tanta escritura formal:
Te quiero. 
Te amo.
Y jamás dejaré de hacerlo.
Pase lo que pase, venga quien venga, y se descubra lo que se descubra; jamás dejaré de sentir esto por ti.

Por favor, perdóname, pero estoy jodidamente enamorada de ti.