17 jun. 2016

Eres mi contraportada.

Pasar página, marcarla, dejar el libro abierto o tirarlo a la basura.
Ni siquiera debería haberlo vuelto a abrir.

Estaba realmente tranquila antes de ti: sin sobrepensar, sin sentir, sin miedo... Aunque he de admitir que también me has traído muchas cosas buenas.

No puedo hacer que esto sea fácil sin tu ayuda, pero al menos ha sido bonito, que es lo que querías.

Escribo esto por eso de que escribir es catártico y me ayuda a aclarar las ideas. Ahora mismo necesito alejarme de ti y qué mejor modo que escribiendo algo tan triste como que jamás seremos suficiente el uno para el otro, para poder leerlo día tras día mitigando así mis ganas de hablarte.

Espero que seas feliz. No me olvides, a pesar de que yo estoy deseando sacarte de mi cabeza.
Te quise y espero no volver a hacerlo nunca.

15 jun. 2016

T de tiempo, t de ti.

Solo hay una cosa en esta vida que puede hacernos realmente felices y matarnos a la vez: el tiempo.
El tiempo que me prometiste.
El tiempo que sé que tarde o temprano acabará.
El tiempo que no tendremos cuando me vaya.
Y también el tiempo que, hecho kilómetros, nos va a marcar y a condicionar toda la vida.
¿Por qué volviste y cuánto falta para que huyas de nuevo? ¿Algún día serás capaz de luchar contra el miedo que te provocan el pasado y el futuro, y permitirte sentir?
Tenemos esto: tú y yo, el presente. Y ya está. Y somos felices.
Y siento no ser la persona que a pesar de tener todo el tiempo del mundo no es capaz de dártelo.
Te irás, y lo único que quiero es que vuelvas. Como siempre. Como hasta ahora. Que vuelvas y te des cuenta de que nunca más querrás irte. Que vuelvas y sepas que esta vez, sí.