23 sept. 2016

Si pudiera cambiar mi mundo...
Si pudiera cambiar mi mundo, pediría que esos ojos marrones que me encantan no dejaran de mirarme nunca.
Lucharía cada día por hacerte ver que quizás sí.
Soñaría con el día en el que te dieras cuenta de que estás irrevocablemente enamorado de mí. 
Si pudiera cambiar mi mundo, intentaría demostrarte cada día lo mucho que me importas. Lo mucho que te quiero. Aunque creo que mis ojos lo dicen por mí cada vez que me miras, y mi sonrisa permanente o esas ganas de escucharte cuando me dices que no crees en para siempres, pero que hasta entonces seré yo. 
Y es que tú me enseñaste el valor de los hechos. Que no es necesario decir te quiero para hacerlo y que una foto en Instagram no significa nada. 
Ahora lo sé. 
Sé que soy feliz porque no necesito compartirlo. Sé que soy feliz por ese tú y yo que nadie entiende, ni siquiera nosotros mismos. 
Y sobre todo sé que soy feliz porque un día, no sé muy bien por qué, decidiste querer estar, entre comillas, conmigo. 
Y con eso me basta. 
Y digo entre comillas porque las etiquetas no importan, porque estamos solos: tú, yo, y estas ganas infinitas de quererte. Y eso es suficiente. No necesitamos ponerle nombre. 
Si pudiera cambiar mi mundo, solo pediría un día más a tu lado, cada día, para seguir viviendo esta historia con -seguro- final inesperado pero que nos dejará muchas veces en las que recordemos con una sonrisa lo mucho que vivimos juntos. 
Y no sé si algún día me enamoraré de ti, pero cuando lo haga, dame por perdida. 
El amor es droga y tú mis efectos secundarios. 
¿Y sabes qué? Pienso que jamás seré suficiente para ti. Por eso que dices de que ni soy tu prototipo ni el amor de tu vida. 
Pienso que por mucho que lo intentara, no conseguiría que te enamoraras de mí, pero también pienso que esto que llevo por dentro me hará seguir queriendo luchar, vivir y quererte. Todos los días que tengamos. 
Y que pase lo que tenga que pasar, que como ya te dije una vez: yo lo hice todo queriendo.
Si pudiera cambiar mi mundo, te pediría un beso, un segundo, una caricia, un abrazo. Y lo guardaría para siempre aquí, en esta cajita roja y latente que tengo en mi pecho donde un día, hace mucho tiempo, te hiciste hueco y rey. 
En realidad no lo necesito: cambiar mi mundo. Porque tú estás en él y eso es razón suficiente para querer mantener esto, tal y como está, aun sin entenderlo, todo el tiempo posible. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario